¿Cómo afecta el agua a nuestra piel?

El agua es un alimento que está al alcance de casi todos nosotros, salvo para aquellos países que apenas tienen recursos. Tiene múltiples funciones, desde servir como alimento a los seres vivos hasta  producir energía o contribuir en la mejora de nuestra salud. Centrándonos en este último aspecto, el agua juega un papel fundamental para el hombre, ya que tiene la necesidad de hidratarse para mantener las funciones vitales del organismo. Además, sirve como transporte para muchas vitaminas que solo circulan en medio acuoso, por lo que dependiendo del agua que consumamos, contaremos con un mayor o menor aporte de esas vitaminas.

El complejo vitamínico B y la vitamina C, son las principales vitaminas que circulan en medio acuoso. La vitamina B3 participa (entre otros) en el mantenimiento fisiológico de la piel, la lengua y el tubo digestivo. Se encuentra en alimentos como las almendras, la harina de trigo o el arroz integral. Por otro lado, la vitamina C ayuda en las funciones de cicatrización y fortalecimiento del organismo, y se encuentra presente en numerosas frutas, verduras y hortalizas.

A parte de vitaminas, el agua también aporta minerales, nutrientes de suma importancia para nuestro crecimiento y desarrollo corporal.  Por otro lado, también sirve para eliminar ciertas sustancias de nuestro organismo,  mediante la sudoración, la orina, etc…por lo que está directamente relacionado con el cuidado de nuestra piel. Una piel bien cuidada e hidratada, tiene mayor probabilidad de estar más sana por fuera, sin llegar a verse grasa o seca. Por el contrario, situaciones de estrés o una mala alimentación, contribuyen a la irritación de la piel. El abuso de productos sintéticos hace que la piel no transpire y se acumulen más células muertas, por lo que es importante mantenerse bien cuidado e hidratado.

El consumo de agua afecta a nuestro cuerpo, tanto por dentro como por fuera, y eso nos tiene que llevar a pensar si consumimos una cantidad de agua adecuada. Pero no sólo nos tiene que importar la cantidad, sino también la calidad de la misma, como bien hemos visto anteriormente. Cada tipo de agua nos aporta unos nutrientes esenciales concretos y en una cantidad que puede ser o no la recomendada. De ahí la importancia de leer la etiqueta del agua que consumimos. Un buen ejemplo de agua etiquetada correctamente es el Agua Sierra Cazorla, echarle un vistazo!

 

Me llamo Elena Sánchez Campayo y soy diplomada en Nutrición Humana y Dietética. Actualmente estoy trabajando en mi tesis doctoral enmarcada en el campo de la nutrición.  En este blog pretendo daros ideas lo más claras y prácticas posibles, a través de artículos semanales, testimonios y un chat que tendremos una vez al mes, para resolveros las preguntas que queráis, en relación a los temas que iremos tratando.

 

Dejar un comentario